Las TIC nos proporciona nuevas posibilidades educativas y
desafíos en la red, pero ¿es bueno todo lo que estas conllevan?
La evolución de la red está
propiciando nuevos espacios educativos y nuevas posibilidades de formación, y
está fomentando la participación de los
agentes pedagógicos, tanto profesorado como alumnado en el entorno del
aprendizaje colaborativo, con lo que ello conllevan de multiplicación del
conocimiento y de las formas de compartirlo.
Internet surge ante la vida de la
ciudadanía como una fuente casi inagotable de información, conocimiento,
posibilidades de actuación ante las Administraciones Públicas, etc., pero
también puede ser fuente de problemas si no se sabe utilizar adecuadamente.
Para que los docentes puedan
desarrollar la existencia de abordar el tratamiento de la información y
competencia digital en la regulación del proceso educativo deben formarse
adecuadamente, conocer sus posibilidades y sus riesgos, pues el sistema
educativo introduce estas herramientas como recursos pedagógicos y, por lo
tanto, al ser una competencia básica debe desarrollarse en todas las áreas del
currículum.
Los desafíos que nos depara la red
pasan por las siguientes cuestiones: usos de la red y de sus posibilidades
educativas, con respecto a los derechos de las implicados: de los autores de textos y
programas de ordenador; respeto del derecho a la imagen personal y a la
intimidad; utilización inadecuada de los canales de comunicación por parte del
alumnado para realizar actos impropios de la educación e ilegales: e-bulling o
ciber acoso escolar.
Estos actos pueden tratarse con el
concepto de “Violencia a través de las
TIC o e-violencia”. Esta podemos dividirla en dos grandes ramas: la
ejercida exclusivamente a través de los medios y la ejercida a través de los
medios con soportes de imágenes o videos tomados en momentos anteriores. En la
primera, evidentemente, al no haber contacto físico, descartamos la violencia
física pero en la segunda, puede haber una doble violencia o violencia
agravada: la física que se ejerce en el momento de su comisión, y la que se
ejerce en el momento de colgar el soporte grabado en un servidor y darle
publicidad.
El acoso moral, el hostigamento, la
degradación de la personalidad, la violación de la intimidad, las injurias, las
calumnias o las amenazas son posibles usando las TIC, causando además un efecto
multiplicador, al ser posible que llegue a muchas más personas que esas mismas
conductas producidas en un espacio reducido como es la clase. No sólo
participarán de ellas los presentes, sino que toda la comunidad que conozca al
sujeto y quienes lo conozcan en un futuro pueden conocer las acciones del
acosador. Esta conducta de abuso entre iguales se ha multiplicado con la
aparición de las distintas formas de comunicación, que no sólo acortan
distancias sino que añaden posibilidades de realizarlas, pues lo que se conoce
como ciberacoso o e-bulling se puede realizar a cualquier hora y desde
cualquier lugar en el que exista un acceso a las TIC. Añadámosle a esta
situación descrita la superconexión que resulta de las redes sociales del tipo
Facebook, Twitter, Tuenti etcétera, y la web 2.0 en general como formas de
participación social.
Según Naciones Unidas, en el
Estudio Mundial sobre la Violencia contra los niños y niñas, 2005: “internet y los teléfonos celulares han
proporcionado nuevas oportunidades de acoso o intimidación a través de los
mensajes de correo electrónico, los chat, las páginas web personales, los
mensajes de texto y la transmisión de imágenes”.
La forma de realizar estas
conductas es mediante la utilización de los recursos que ofrece la res: e-mail,
foros, blogs, redes sociales, etc. Es responsable cualquier forma de hacer
pública una información que atenta contra la moral de la persona acosada, con
independencia de la veracidad o no de las informaciones. Si esta forma tiene
además el efecto de multiplicar que los nuevos canales de comunicación ofrecen,
la ocasiones pueden incluso hacer averiguaciones sobre la víctima, para darle
más realismo a las publicaciones que realizan.
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